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Opinión | Martes, 28 Febrero 2017 11:43

Lo que de verdad importa

FOTO: LFP FOTO: LFP

Espero, de corazón, que Paco Arango y su equipo no tengan en cuenta que tome el título de su última producción para encabezar las siguientes líneas. Igual que confío ciegamente en que su próxima película ascienda un par de peldaños en el plano cinematográfico y alcance el calado social de Lo que de verdad importa. El aprobado lo tiene ganado; el notable, para un servidor, queda a años-luz.

Dejando de lado el séptimo arte, amigas y amigos, el Levante sumó en Sevilla un punto más relevante de lo que quizá pueda parecer. El transcurso del partido dejó un regusto agridulce en las entrañas azulgranas. Cierto es que los tres puntos estuvieron al alcance de Muñiz y los suyos, pero no menos real es que el pitido final, con tablas en el electrónico, permitió marcar como cumplida en el calendario una nueva jornada de penitencia en una categoría a la que, con total seguridad, estaremos diciendo adiós en apenas unas semanas.

Roger, héroe y villano

Doy fe que, una vez Roger vio la primera de las dos amonestaciones durante el primer acto, escuché una sabia voz a mi costado, plagada y repleta de experiencia, que susurraba: “Este no acaba el partido”. Y ojo, no simplemente por el hecho de contar con el extra de revoluciones que acompaña persé valenciano en punta de lanza (es el jugador más tarjeteado del Levante esta temporada), sino porque la actuación colegial mostró serios matices de protagonismo avanzado. El Pizjuán, aunque fuera con pocas almas merodeando la tribuna, impuso sobremanera a Cordero Vega.

Control y más control

Hasta la expulsión de Roger Martí, el Levante exhibió una nueva muestra de control y dominio desde la distancia. Atenazó a su rival, desesperó a un equipo que encadenaba dos meses sin conocer la victoria y esperó su momento para, tras una preciosa acción trenzada entre Campaña y Morales, estocar un golpe decisivo en el corazón de un filial sevillista que sentía, por momentos, más que distante la opción de sumar algo positivo.

Insa, Campaña y Lerma empaparon de músculo la medular y, a excepción de un Ivi incisivo e incordioso, las situaciones de peligro en el área azulgrana eran generadas con cuentagotas. Raúl, como ya nos acostumbra, rayó a un nivel excelente cuando se le requirió.

La vuelta de Iván y Montañés y el estreno de Muñoz

Sin duda, dos de las noticias positivas de la tarde del domingo fueron la vuelta de Iván López y Paco Montañés a los terrenos de juego y el estreno de Juan Muñoz con la elástica levantinista. Iván ofreció cuarenta y cinco minutos de un rendimiento más que notable y apenas dio muestras de inactividad tras su amplio período de baja.

Por su parte, tanto Montañés como Muñoz entraron en una tesitura complicada, ya con inferioridad, y apenas pudieron dar muestras del potencial que se les presupone y que, a buen seguro, será importante en las quince jornadas restantes de campeonato.

Quince puntos, quince partidos

Ése es, sin duda alguna, el mejor resumen de la jornada. Tras los triunfos de Girona, Cádiz, Tenerife y Getafe, el Levante ve reducida en dos puntos su distancia con el tercer clasificado.

De 17 a 15, sí, pero con idéntico número de partidos por disputarse. Lo que de verdad importa, ¿o no? Un punto por semana tendrían que recortar los rivales, siempre irregulares, a un Levante que ya prepara con garras afiladas la visita del Elche del próximo domingo.

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