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Opinión | Jueves, 09 Febrero 2017 13:39

Es la hora de reaccionar

Es la hora de reaccionar

La decisión de prescindir del mito del valencianismo puede ser la chispa que encienda de nuevo la exigencia de la afición

Mario Alberto Kempes disputó 245 partidos con la camiseta valencianista, 149 goles anotados. Pura historia valencianista y un icono para toda la afición del Valencia CF. Mario Alberto Kempes llegó a uno de los clubs de su vida de la mano de Amadeo Salvo en septiembre de 2013. Tres años y medio después LayHoon, Vidangany y en extensión Peter Lim han despreciado de nuevo al sentimiento de estos colores.   

Los hechos se precipitaron tras la vergonzante derrota ante el Eibar en Mestalla por 0-4, el "Matador" twitteó: "Señores, lamentablemente estamos en presencia de un equipo que está perdido. No hay juego, no hay dirección y son pocas las ganas que se ven". Simplemente la verdad, ni más ni menos. Pocas horas después de la publicación de este mensaje, el mismo Kempes comunicaba que no iba a seguir como embajador del Valencia CF.

Más si cabe, más aberrante, fue la excusa dada por el club, la poca repercusión de su trabajo como representante del Valencia en América. La razón es pésima, más teniendo en cuenta, que el máximo accionista de la entidad lleva un año sin pisar la ciudad levantina. Los mensajes de Mario Alberto Kempes representan un escenario, una foto que Meriton no quería, quiere ni querrá ver. Pero es la realidad. El sinsentido que somos ahora en Europa, no lo saben en Singapur.

Las reacciones a favor no se han hecho esperar durante estos días. La Asociación de Futbolistas del Valencia, la Asociación del Pequeño Accionista (APAVCF), la Curva Nord han puesto el clamo en el cielo para apoyar al argentino. El grupo de fans ya ha anunciado una medida para el próximo partido en Mestalla a favor del ex jugador. En el minuto 10 y al grito de "Kempes si, Peter No", con la intención de que se sume todo el estadio, manifestarán su respaldo a uno de los iconos más representativos del Valencia. 

Tras esta decisión, la figura del empleado del club queda meridianamente clara para todos, sino lo estaba ya. Alguien servicial y que se pliegue a cualquier orden de Meriton bajo la amenaza de ser destituido. En pocas palabras, la línea del miedo. Si Meriton quiere exportar la idea de que en el Valencia todo es fenomenal, mienten. La afición está harta de la pésima gestión deportiva, harta de una presidenta que no sabe de fútbol, harta de que continuamente estén pisoteando sus símbolos y valores y harta de un Peter Lim que no está ni se le espera.

Y una de las pocas voces valencianistas respetadas en todo el mundo del fútbol, uno de nuestros mejores portavoces y leyenda es fulminado solo por expresar el sentir de todos. ¿Dónde está esa afición que pitaba cuando se empataban dos partidos seguidos? ¿Dónde está esa exigencia? ¿Dónde está ese miedo que transmitíamos al rival nada más pisar el césped de Mestalla? Quizá se haya perdido entre la desazón, la desilusión y la desconexión. Tocar y pisotear un emblema puede ser la chispa que necesitemos para reaccionar y hacer ver que no queremos seguir así y queremos un cambio. 

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