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Opinión | Viernes, 27 Junio 2014 20:04

De la sanción a la silla eléctrica

Tras el mordiscón de Suárez, se conoció la sanción de la FIFA para con el jugador uruguayo. El temible delantero del Liverpool no sólo se quedará sin mundial sino sin nueve partidos con su selección, cuatro meses sin acudir a un estadio y una multa de 100.000 francos suizos a la Federación Uruguaya. ¿Demasiado?

Las imágenes y sus antecedentes condenan a Luis Suárez y era justo y esperable que se lo sancionara, sobre todo si la FIFA vela por el Fair Play y el juego limpio que es uno de los estandartes de la Federación. 

¿Pero no es demasiado? Quizá un castigo mucho más medido para Suárez hibiese sido marginarlo de la Copa del Mundo, es decir, Suárez debe pagar por lo que hizo y debe ser sancionado. Primero por su reaccion (casi animal) que no ha sido la primera, sino que el ariete de la Celeste ya cuenta con un prontuario de situaciones polémicas como esta, más allá de las dos mordidas anteriores en el Ajax y en el Chelsea.   

Pero se ha exigido justicia y lo han envíado a la silla eléctrica.La FIFA debe velar por el juego limpio en un mundial que sirve como bisagra ante millones y millones de espectadores. Pero también debe velar por sus principales estrellas y figuras, y Luis Suárez era una de ellas. La sanción no ha sido exagerada sinotambién autoritaria.   

De héroe a villano

Todavía quedan frescas las imagenes de Luis Suárez llorando bajo la lluvia de San Pablo tras cosagrarse héroe en el triunfo ante Inglaterra con un doblete suyo. las lágrimas lo decían todo: Lucho casi no la contaba. Estuvo muy cerca de correr con la misma suerte de Falcao y quedarse sin mundial. Sin embargo logró una milagrosa recuperación y demostró que este era su mundial luego de la gesta en el Arena Corinthians. 

Pero luego de haberse salvado de la sartén ha saltado directamente al fuego tras una actitud absolutamente negligente se condenó solo en un hecho reprobable en ante miles de ojos y cientos de cámaras, siendo el mundial más visto de la historia. Un camino que comenzó como héroe y finalizó como Villano.   

La voz de Maradona

"¿Quiénes se creen que son ustedes? ¿Por qué no lo mandan a Guantánamo? Esto es fútbol, esto es roce", destacó Maradona en "De Zurda", el programa de TV que tiene en canal 7 de Argentina junto al popular relator rioplatense Victor Hugo.  

"No son medidos con la misma vara. Neymar mete un codazo que es para expulsión directa. Y sin embargo nadie dijo nada. Los dos cameruneses que se pegaron adentro de la cancha. Lo vio todo el mundo y nadie dijo absolutamente nada", mencionó Maradona con una elástica que decía "Estamos con vos Luis". 

Y la voz de Diego Maradona sirve para seguir analizando la situación. Maradona tiene un antecedente en 1994 de haber sido marginado del fútbol en el Mundial de los Estados Unidos por doping positivo. Culpable o no, seguirá enemistado con la FIFA y cuestionará todo lo que vendrá desde las altas oficinas que dirige Joseph Blatter y su enemigo personal Julio Grondona, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). 

Volviendo a Suárez, "Un mordisco" no es un codazo por el roce o una dura entrada con la intención de lastimar. Hablamos de un mordisco, una actitud casi animal, y se ve claramente como la intención del jugador es agredir sin estar el balón en juego. Pero Maradona no se equivoca en que "no mató a nadie", refiriéndose en la marginación que se le impone. Desmedida y exagerada.

La imagen y el propio silencio del jugador hablan por si solos. No sirvan en este caso la patada de De Jong a Xabi Alonso en Sudáfrica 2010, repudiable por cierto, o el cabezazo de Zidane a Materazzi en Alemania 2006, siendo provocado por el central.  Pero aunque son roces del partido, deben ser castigados siempre.

Pero se esperaba justicia para Suárez y un tratamiento psicológico y lo han envíado a la silla eléctrica. Marginarlo de lo que resta de Copa del Mundo hubiese sido lo justo. La FIFA no debe velar sólo por el Fair Play, sino por sus figuras y estrellas. Una sanción dura sin una audiencia es, una actitud que lo aleja de una buena imagen ante el mundo al soltarle la mano a una de sus estrellas sin la posibilidad de disculparse publicamente o apelar ante el Comité.     Había miles de soluciones más víables y que dejen en una mejor posición a Suárez y a la FIFA también.  

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