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Opinión | Viernes, 06 Diciembre 2013 16:20

Mandela, el que se animó a jugar en equipo

NOSTRESPORT desea homenajear a un hombre distinto, que transformó la concepción del mundo. Un partido que cambió no sólo a un país sino también al mundo, y a su vez, a muchos de nosotros. 

 Nelson Mandela fue una de las personas que más influyeron en mi vida, y solicito las disculpas necesarias para poder instalarme en la incomoda pero necesaria posición de la primera persona. 

Porque me es imposible hablar de Mandela sin mencionarme. Quizá es, junto al Papa Juan Pablo II, una de las personas que más han influido en mi vida. Por su ejemplo de lucha incontestable, por su visión del mundo y de la vida y por la capacidad infinita de amar, y por ende de perdonar. 

Es por eso que para NOSTRESPORT, me tomé la libertad de escribir esta editorial. Era el año 1994 y Nelson Mandela había sido elegido presidente de Sudáfrica tras ganar las elecciones por amplia mayoría. Sin embargo todavía no era una victoria para él, ya que era el presidente de un país dividido racialmente. 

Fue allí cuando "Madiba" (nombre que lleva el jefe de la tribu, era llamado así por sus allegados) tuvo la brillante idea. Una idea que fue despreciada por su circulo íntimo, y como las ideas que revolucionaron el mundo, no fue apreciada en su momento. 

Sólo Mandela sabía que era posible, el creyó en que ese sueño del que soñaba podría convertirse en realidad: la nación del arco iris. Sudáfirca no sólo era un país dividido racialmente, sino también deportivamente: ambas razas estaban divididas por deportes y la minoría blanca estaba identificada con el Rugby, y más en especial con la Selección de su país, los Springbocks. La gran mayoría negra comulgaba con el fútbol y hasta eran capaces de animar a cualquier equipo que enfrentara al team de los afrikaaners (Los Bóers), esa minoría blanca que los segregó racialmente por siglos.  

Allí fue cuando Mandela tomó como bandera a los Springbocks para unir a ambos países divididos y unirlos bajo la bandera de la Nación del Arcoiris. Esté sería un cambio duro, pero vital. Madiba confesó en más de una ocasión que en su prisión de Robben Island, en Ciudad del Cabo, era uno de los detractores de las gacelas, acto que según él hacía enojar mucho a sus carcelarios. "Pero si yo no soy capaz de cambiar... ¿Cómo puedo esperar que el otro lo haga?", destacó ante una entrevista televisiva cuando le preguntaron por qué, luego de tantos años de ser detractores de los Bocks se había tranformado en su fan #1. Es recordada la imágen del ingreso al estadio de Ellis Park en Johannesburgh, con la camiseta verde y oro del capitán Francois Pieenar, previa a la final ante Nueva Zelanda. Esa sonrisa, es sólo de alguien que por medio del perdón, logró encontrar la paz y trabajar en equipo con el enemigo, en pos de lograr la unión de un país dividido. 

Los grandes predican con el ejemplo. Si quería que el país cambie, el debía cambiar. Y con el Mundial de Rugby de 1995, y a Sudáfrica como sede, logró convertir que una nación conflictiva se uniera en pos de algo más grande: por medio del perdón, solo así era posible. Mandela utilizó al "equipo del enemigo" como instrumento de unificación y pacificación. Así lo cuenta John Carlin en su libre "El factor humano" (Playing with the enemy); obra en la que se basó el filme "Invictus", de Clint Eastwood, protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon.  

Y como todos lo saben, aquel famoso equipo de los Bocks lograron ganar el Mundial gracias al apoyo de todo el país y no sólo de una minoría gracias a Mandela. Ese, fue el comienzo de un cambio. El inicio de una concepción nueva. Ya no había más naciones, a partir de ese momento había unoa sola Sudáfrica.

No hay que subestimar al deporte como herramienta social, eso Mandela lo entendió desde el comienzo. Por eso y muchas cosas más fue alguien revulsivo, que cambió al mundo. Alguien que perdonó, y se animó a jugar en equipo, con el enemigo que le había quitado su libertad. 

 

 

 

 

 

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