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Fútbol | Miércoles, 18 Octubre 2017 00:00

La metamorfosis valencianista

Los jugadores del Valencia celebrando el cuarto gol ante el Real Betis. Foto: LFP Los jugadores del Valencia celebrando el cuarto gol ante el Real Betis. Foto: LFP

En cuestión de ocho jornadas se ha visto dos versiones totalmente distintas de un Valencia que está asombrando en la liga. Ambas con el mismo resultado, seguir sumando puntos. Marcelino parece haber dado con la tecla, pero hay mucho margen de mejora. 

Estamos de acuerdo todos en que cuando llegó el técnico asturiano teníamos la idea preconcebida (y con razón) de que sus equipos son aguerridos atrás, a la contra y dejando las florituras para otros. Sin embargo, en cuestión de tres encuentros se ha dado la vuelta a la tortilla. 

Durante la pretemporada el trabajo se centró en lo estrictamente defensivo. Mejorar la zaga, con sistemas y coberturas. Algo palpable con datos en los cinco partidos de liga, tres goles encajados con Atlético de Madrid y Real Madrid de por medio. Las incorporaciones de Murillo y de Gabriel Paulista contribuyeron a mantener el nivel momentáneamente.

Con la hemorragia de goles taponada, tocaba curar la delantera. Cuatro goles en 360 minutos no son buenos números si tu objetivo es pelear por puestos europeos. Pocas ocasiones por partido y los puntas acusados de tener la mirilla desviada. Dicho y hecho. En el mismo período de tiempo, diecisiete tantos, veintiuno en total Unos datos que con el libro de historia en la mano no se veía desde la temporada 54/55. 

Y el problema con los hombres de arriba, olvidado. Cinco al Málaga, tres a Athletic de Bilbao y Real Sociedad y seis al Betis. Los tres delanteros marcando, dos de ellos en la tabla de máximos goleadores. Zaza con siete tantos, Rodrigo marcando en cinco partidos consecutivos y Santi Mina aprovechando con dos goles el rato que juega. 

No se sabrá, al menos de momento, si la racha de goles a favor es inversamente proporcional a los que recibes. Siete goles recibidos, casi a dos por partido, son cifras altas y que chocan fuertemente con la filosofía de Marcelino. Obviamente el técnico asturiano ha mostrado su descontento en los dos últimos choques por esa falta de concentración en momentos puntuales. Pero lo que si se sabe que este Valencia gusta y se gusta.

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