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Fútbol | Lunes, 06 Junio 2016 09:15

2000 y 2001: Aquellas dos finales…

Recordando la dificultad de las cosas

Lo de ganar una Champions League o por lo menos llegar a una final no es tan fácil como algunos han vendido en la ciudad de Valencia estos últimos 15 años. Eso de fichar a dos-tres buenos jugadores y con poco más se llega a la final, es ciencia-ficción.

La final del año 2000 contra el Madrid y, sobre todo la del 2001 contra el Bayern en San Siro, son dos hitos en la historia del club. Los mejores momentos para los aficionados. Los días previos son mágicos. El viaje. El ambiente. La ilusión. Todo el Mundo pendiente del Valencia… referente en todo el planeta fútbol.

En aquellos años faltó perspectiva. Y en los siguientes también. Parecía que era fácil. De hecho la valoración de Cúper y su trabajo habrá que plantearse si fue acertada o no. “Las finales se ganan, no se juegan”. Pero es peor no pintar nada… Si estás en la final significa muchas cosas y muchas cosas se han hecho muy bien. Y al siguiente año lo puedes volver a intentar. Te levantas y te caes.

Además la brillante manera de alcanzar el éxito, en unos años gloriosos, con las eliminatorias contra Lazio y Barcelona, y en menor medida contra Arsenal o Leeds, tal vez distorsionaron la empresa. El Valencia tenía un equipazo, pero si se hubiera pasado alguna ronda por penaltis o sufriendo realmente hasta el último minuto de una prórroga, habría quedado otra sensación y otra valoración. Eran momentos de vino y rosas. El club ché tenía tal grupo de jugadores de nivel que arribó a las finales demostrando una superioridad manifiesta, que al no plasmarlo con la consecución del título, dejó la impronta de facilidad. Los penaltis contra los bávaros fueron el 'canto del cisne'. Pero no se debió confundir el objetivo. Aquello tenía mucho mérito.

A veces hay que distanciarse de los hechos para valorarlos en su contexto y en su importancia relativa. No es nada fácil lo que se hizo. Llegar a dos finalísimas de la Champions League es tremendo por donde se mire. Valor y justicia para ese equipo, pero también humildad y cabeza fría a la hora de ponerse objetivos en la actualidad.

El Chelsea de Abramovich ‘sudó tinta china’ para conseguir la Copa de Europa en 2012, con una inversión astronómica por cierto. El City o el PSG lo intentan cada año. Con ‘cuatro cañas’ no se gana la Champions. El ejemplo del Atlético de Madrid está ahí. Y el Madrid, con 11 Copas de Europa, mirad como sufrió esta vez. Sentido común, por favor.

El camino es trabajo y construcción de un equipo campeón a medio plazo, no vender ilusión que se evapora como el humo a la mínima.

 

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