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Sábado, 19 Octubre 2013 21:57

Reconquistando halagos

La aplastante victoria del Valencia Basket ante el Gipuzkoa Basket (87-58) devuelve la confianza forjada durante la pretemporada y ratifica al equipo como un serio rival en la lucha por el título, a pesar del tropiezo frente al FC Barcelona.

 

El primer partido de la Liga Endesa había dejado en el imaginario valenciano la idea de un equipo muy fuerte en defensa pero incapaz de mantener sus rentas en el tercer cuarto. Serio problema que se había dejado entre ver en algunos partidos de pretemporada. Pero en su estreno en la Fonteta Perasovic no quiso sorpresas como las sufridas el pasado domingo en el Palau Blaugrana (76-75), por lo que su equipo, esta vez sí, remató el partido en los últimos minutos del “fatídico” cuarto.

 

El partido comenzó con una canasta del ex-jugador taronja, Jason Robinson, pero rápidamente fue contestada por el capitán del valencia. A partir de este momento las canastas de los locales fueron sucediéndose con facilidad. Aguilar, muy ausente en el primer partido de liga con un sólo punto en los 20 minutos que jugó, se resarció desde la línea de 6,75 con la primera pelota que llegó a sus manos en una elaborada jugada de equipo, seguido de un espectacular tapón al escolta norteamericano Anthony Winchester.

La ventaja de los locales (16-6) obligaba a Sito Alonso a solicitar tiempo muerto, pero a su reanudación se mantenía la tónica de un Valencia Basket defensivo, con sus 5 hombres presionando en todo la cancha y con ayudas muy largas de sus jugadores grandes atrás. Lo que permitía a los del Túria conseguir una diferencia de trece puntos al finalizar el primer cuarto (23-10).

 

El segundo periodo empezaba con el dominio del Valencia Basket bajo los aros, segundas oportunidades que no desaprovechaban los locales. Pero las penetraciones de Raulzinho Neto alegraban el juego de los donostiarra y concedía los tiros librados de Ramsdell. Los buenos minutos del Gipuzkoa Basket coincidieron con un Valencia espeso en ataque, sin opciones claras. Con el parcial de 5-0 en contra Perasovic decidió parar el partido y cambiar al director de juego, la salida de Van Rossom (10) aportó al equipo un mayor nivel defensivo y un sistema de juego, en ataque, más elaborado que les permitía cerrar el cuarto con una amplia ventaja (42-25).

 

La charla de Velemir al descanso fue más corta de lo que nos tiene acostumbrados, lo que dio tiempo suficiente a sus jugadores para calentar bien y evitar así, el mal arranque de sus terceros cuartos. Pero la presión por no volver a fallar les pasó factura en los primeros minutos. Los “azulones” quisieron copiar la gesta del Barça, y a los dos minutos (48-35) sumaban los mismos puntos que los anotados en todo el primer cuarto.

Una falsa ilusión con la que acabó la defensa de Serhiy Lishchuk (10), quien se quedaba a presionar y saltar al dos contra uno con su base. Intensidad defensiva que contagió al resto de sus compañeros. El pívot ucraniano robaba los balones incluso en el centro del campo, como si de un ágil base se tratara, y con un mate ponía el 62-36 en el electrónico.

En el último minuto del cuarto los visitantes encontraron tiros sin oposición, lo que les permitió endosarle a los valencianos dos triples consecutivos. Pero un colosal Bojan Dubljevic (18) apareció rápidamente en escena, y a base de triples mermó cualquier esperanza de los de San Sebastián. El montenegrino, con tan sólo 10 minutos jugados por las rotaciones de Perasovic, reivindicaba así más minutos en pista.

 

El partido estaba completamente roto al inicio del último cuarto (70-47) por lo que Perasovic daba descanso a sus jugadores. El primero fue Sam Van Rossom, quien mostró su mejor versión, muy activo en defensa y asumiendo un mayor peso ofensivo. Esfuerzo que no sólo recompensó la afición valenciana, sino que aplaudió el propio técnico croata a su cambio. Pero fue con Dubljevic cuando la Fonteta se vino abajo al grito de “Dubi”, “Dubi”.

Con la ausencia en pista de los dos hombres determinantes del choque, el Valencia Basket no se relajó y siguió imprimiendo un altísimo nivel defensivo, lo que provocaba los tiros forzados del Gipuzkoa Basket en los últimos segundos de sus posesiones.

A falta de dos minutos Perasovic hizo jugar a Pablo Pérez, que con 16 años y 7 meses se convierte en el jugador más joven en debutar con el club taronja en la ACB, por delante de Cesar Alonso. Una juventud camuflada por el descaro que derrocha con el balón en las manos. El niño no titubeó de cara al aro, jugó duró y buscó sus propios ocasionas, incluso desde la línea de 3 puntos.

La anécdota del partido fue protagonizada por uno de los colegiados quien no dudó en acercase a felicitar a Pablo tras su canasta, aún con el partido en juego.

 

La imagen que ofreció el Valencia Basket fue elogiada incluso por el técnico rival, quien reconoció en rueda de prensa la superioridad de los valencianos y no dudó en felicitarles “han dado las mismas sensaciones que nos demostró en pretemporada. Están a un nivel muy muy alto”.

 

Ficha técnica:

87 - Valencia Basket (23+19+28+17): Van Rossom (10), Rafa Martínez (10), Sato (6), Aguilar (8), Lishchuk (10) -cinco titular- Triguero (8), Doellman (9), Lucic (3), Dubljevic (18), Lafayette (3) y Perez (2).

58 - Gipuzcoa Basket (10+15+22+11): Salgado (-), Winchester (3), Robinson (16), Ramadell (9), Doblas (15) -cinco titular- Motos (-), Neto (10), Hanley (-), Olaizola (2) y Cortaberría (3).

Árbitros: Martín Bertrán, Castillo y Aliaga. Sin eliminados.

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 7.400 espectadores.



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