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Miércoles, 18 Febrero 2015 13:07

A recuperar lo que Marcelinho se llevó (Semifinal jueves 19 h.)

Foto: Nostresport. Foto: Nostresport.

Partidazo para abrir las semifinales de la Copa.

Ocho meses han pasado y aún permanece en la memoria la imagen de la tortura: una canasta que cambió el sino de un equipo empeñado en poner en entredicho la liga bicefálica.

Huertas penetró y fusiló contra tablero el objetivo que, a base de méritos, la afición taronja se había atrevido a soñar. Una vez más, las semifinales fueron como la piedra en el zapato. Hoy, la historia es bien distinta. El artista brasileño sigue en frente, pero también lo está quien fuera ídolo de la Fonteta.

El croata que insufló una dosis extra de energía a un vestuario sediento de éxitos ya no está, y ni siquiera las metas parecen ya las mismas.

Todo podría ser distinto de no haber entrado ese lanzamiento de Marcelinho. Las cosas han cambiado, sí. Pero la Copa es distinta.

Bajo la tutela de Carles Durán, el Valencia Basket buscará en Gran Canaria hincarle el diente a un Barcelona que no solo asusta por el nombre, sino por la demostración de superioridad que viene de mostrar ante la Penya.

Pocos ponen en entredicho ya a un Xavi Pascual siempre sumergido en un mar de dudas, y pese a que no es capaz de alcanzar el nivel de excelencia deseado, nadie desea medirse a los azulgrana en una eliminatoria. El camino no es fácil, pero es el que toca.

Y es que el arsenal de los catalanes es envidiable. Frustra a menudo ver cómo quien entra como sustituto no es peor que el titular. Pero el Valencia Basket presume también de profundidad de banquillo, y la oportuna reaparición de Van Rossom será el acicate moral para un equipo en trayectoria ascendente.

Combatir el poderío en centímetros del Barcelona es una batalla perdida: un base de dos metros, dos pívots de 2.17, aleros de brazos infinitos y otros capaces de volar. Por ello, más que nunca la intensidad será la baza de los de Durán. La que contagia Ribas tras salir al contraataque.

La que Harangody es capaz de llevar a la grada con cada rebote y la que Rafa Martínez muestra tras cada triple. A favor tendrá, seguro, el apoyo mayoritario de una grada que siempre va en contra de los dos grandes, por lo que ganarse el aliento desde el comienzo y mantenerse con vida hasta el último cuarto puede ser la clave ambiental del choque que estrenará la Copa.

Aguarda un escenario en plenas fiestas carnavaleras que espera que el equipo de su tierra se disfrace de superhéroe para combatir contra los gigantes.

Pero el Valencia Basket ha demostrado que la isla redonda se le da bien, que la Copa es un torneo que gusta y que la revancha contra el Barcelona aún queda pendiente. La final de hace dos años fue un palo.

La canasta de Huertas en el playoff, también. Pero la satisfacción de superar un reto mayúsculo debe ser mayor. El Valencia abre el telón de la Copa del Rey. Cerrarlo, un anhelo desde 1998.

 

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